miércoles, 10 de noviembre de 2010

De un poema de Eileen Myles


Tiene sombras el pasado, sombras que se arrastran
lentas y confiadas como una cabalgata
en honor de todos los paraísos que has perdido,
dejando atrás serpentinas, botellas y serrín.

El tiempo ataja a través del tiempo, juega contigo
al escondite, cuenta hasta el final, y te encuentra
debajo de la cama o metido en un armario
acurrucado como en el interior de una ballena.

Los cuerpos no perdonan, tu ángel de la guarda
se ha escapado con tu novia, y eres uno de esos hombres
que saben que el cielo y el infierno son los otros,
fantasmas que te observan desde todos los espejos.

Tus versos tienen el ritmo de una música apagada
y enciendes cada poema con la colilla de un recuerdo.
Lees palabras que te deslumbran como flashes
y luego te parecen velados negativos del futuro.

Todo está escrito y con la misma escritura.

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