miércoles, 24 de noviembre de 2010

Canto de Gaspar Hauser (GEORG TRAKL)

Para Bessie Loos
Él en verdad amó al sol, que purpúreo baja la colina
por los caminos del bosque, entre los pájaros negros que cantan
y las alegrías del verdor.
Serio fue su vivir a la sombra del árbol
y pura su mirada.
Dios habló con suave flama en su corazón:
“¡Oh, hombre!”
Leve fue su andar por la ciudad en la tarde;
la oscura queja de su boca:
“Quiero ser un jinete.”
Pero lo siguieron el arbusto y el animal,
la casa y el jardín crepuscular de los hombres blancos,
y su asesino lo halló.
Primavera y verano y bello el otoño
de los justos, su paso lento
hacia el oscuro cuarto de los sueños.
De noche permaneció solo con su estrella;
Vio la nieve que cae sobre el frío ramaje
y en el atardecer del vestíbulo la sombra del asesino.
Plateada hundió la cabeza el no nacido.

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